Sefarad es el nombre hebreo con el que se designa a España. Ser sefaradí implica pertenecer o estar ligado a aquel grupo de judíos que migraron de Palestina, a raíz de la destrucción del segundo templo de Jerusalén en el 70 e.C. y se establecieron en España.Tras vivir mil quinientos años en la Península Ibérica, se decretó su expulsión por parte de los Reyes Católicos en 1492. A partir de entonces se dispersaron por todo el Mediterráneo y, a fines del siglo XIX y principios de siglo XX, llegaron a América. La presencia de los sefaradíes en Uruguay cumple cien años.Su historia, su cultura y su lengua continúan despertando interés y siendo objeto de estudio y de publicaciones, como lo demuestran dos libros editados en Montevideo en el segundo semestre de 2007. Es una colectividad que se integró fácilmente al país y hoy se mantiene como una comunidad activa que procura conservar su acervo y difundirlo.El fenómenoToda esta diáspora es explicada detallada y dinámicamente por la antropóloga Anabella Loy en su libro Los sefaradíes en el Uruguay. Memoria de la vieja España.“El fenómeno del sefaradismo se produce en todas aquellas áreas de confluencia de elementos judíos y españoles, tanto en la España anterior al exilio como en los territorios de destino desde 1492 hasta la actualidad”, sostiene Loy en su obra. En ésta da cuenta de las distintas etapas de inmigración, del asentamiento de los sefaradíes en Uruguay, de su cosmovisión, de sus tradiciones, y de la forma en que se integraron a la sociedad uruguaya, sin perder su identidad. Una particularidad fundamental de la modalidad de estar en el mundo de los sefaradíes la constituye su lengua: el judeoespañol o djudezmo, que también se conoce por el nombre de ladino. Es una variación del castellano que en época medieval hablaban los judíos en España y se conservó por parte de los sefaradíes a través de los siglos, en los diversos territorios que habitaron.Loy comentó a El Observador, que cuando los sefaradíes —provenientes fundamentalmente de Esmirna y Aydín (Turquía), de Grecia (como su abuelo sefaradí) y de Italia— llegaron a Uruguay, el país los recibió con los brazos abiertos. No hubo reacciones importantes de rechazo, salvo alguna frase o forma de antisemitismo de carácter aislado e individual. “A nivel social se los aceptó muy bien. Y ellos se integraron muy bien, además hablaban una lengua muy similar al español que se hablaba en Uruguay. Las diferencias se verificaban a nivel léxico o de pronunciación, pero no tuvieron que aprender una lengua para insertarse”, dice.Destaca que el ir a un lugar donde se habla “algo parecido a lo que se está acostumbrado funciona como factor de atracción”.EstablecimientoA Uruguay llegaron judíos de cuatro procedencias distintas: sefaradíes, ashkenazíes (de Europa Central; son la mayoría en Uruguay), alemanes y húngaros, que a lo largo de los años se han ido mezclando.Los primeros en llegar fueron sefaradíes. Del primer inmigrante sefaradí del que se tiene registro, oficialmente, es de David Morón en 1907. De todos modos, Loy apunta que si nos remontamos en el tiempo, existen judíos secretos que llegaron al país cuando, por ejemplo, se fundó Colonia del Sacramento. Manuel Lobo era un judío converso, y la gente de su expedición eran judíos de origen español.En 1908, a raíz de la revolución de los Jóvenes Turcos, se dio una importante inmigración de sefaradíes. Los principales contingentes llegaron alrededor de la década del veinte hasta 1940.Vinieron, básicamente, hombres jóvenes escapando del servicio nacional obligatorio impuesto en Turquía, pues la conscripción podía llegar a durar diez o veinte años. Otros factores que incidieron para buscar nuevos horizontes fueron las catástrofes naturales y el hecho de que la situación de las comunidades judías no fuera de mucha seguridad, debido al poder discrecional de las autoridades.Después de establecerse en Uruguay, los inmigrantes comenzaron a enviar cartas a sus familiares, contando que estaban bien, y a comprar pasajes para traer a novias, padres y hermanos. Así fueron llegando.Pertenencia“Hay varios elementos que hacen a los sentimientos de pertenencia. Uno de los nexos que ha funcionado tradicionalmente como elemento de unidad ha sido la religión. Hoy por hoy, buena parte de los judíos no se sienten ligados por la religión, pero sí por el judaísmo, por otras vías que tienen que ver con lo que yo llamaría ‘el fenómeno étnico’. Con aquella cultura que se ha transmitido de generación en generación y que hace que uno se sienta ligado a una cantidad de cosas: a la historia de un pueblo, a una nación que ha peleado por permanecer junta, por obtener su país. Eso hace que uno se sienta ligado a través de un sentimiento de pertenencia común, que en algunos casos sustituye al sentimiento religioso”, señala la antropóloga Anabella Loy.Los hombres se insertaron fácilmente en distintas tareas de tipo comercial. Ocuparon los nichos vacíos que fueron encontrando en el ámbito laboral. Las mujeres de la primera generación, por lo general, no trabajaban, porque culturalmente no estaba bien visto.No hay datos precisos de la cantidad de sefaradíes que llegaron a Uruguay. Loy apunta en su libro que a fines de la década de 1980 se estimaba el número de los sefaradíes uruguayos en unos siete mil y que dos mil de ellos eran socios de la Comunidad Israelita Sefaradí del Uruguay.La comunidadUna de las tareas de la comunidad es intentar preservar el judeoespañol. “Parte de los programas culturales son las jornadas de cultura sefaradí: La luz de Sefarad. Las denominamos así porque hace más de quinientos años se desprendió mucha luz, producto de la participación de los judíos en todos los ámbitos de España. Lamentablemente fueron expulsados en 1492”, comenta Salomón Levy, presidente del Comité Uruguayo de FESELA (Federación Sefaradí Latinoamericana). El comité es parte de la Comunidad Israelita Sefaradí del Uruguay. Y Fesela es una rama de la Federación Sefaradí Mundial.En las jornadas realizadas en agosto de 2009 disertaron el Embajador de España, Fernando Valderrama, y Luis Alberto La calle de Herrera. El ex presidente de la República ha declarado que tiene ascendencia judía……..Entre los personajes de origen sefaradí que han hecho su aporte a la sociedad uruguaya en el ámbito de la ciencia, la política y la cultura, Levy recuerda al doctor Moisés Mizrahi, fundador del Instituto de Reumatología del Uruguay; al arquitecto Alejandro Morón, que ganó el concurso para la realización del mausoleo de Artigas, en la Plaza Independencia; al cardiólogo Jacobo Hazán, que presidió el primer Comité ProPalestina, a fines de los años cuarenta, cuando se estaba gestando la creación del Estado de Israel; y al doctor Víctor Soriano.También menciona a los ex ministros de Economía Alberto Bensión e Isaac Alfie, y al profesor Nelson Pilosof, presidente del World Trade Center y hombre de letras, entre otros.Los motivos que actualmente los mantienen reunidos como comunidad son, según Levy: “La herencia, el deber de memoria, el continuar con las tradiciones. Eso no significa separatismos, ni sectarizaciones sino especificidad. Hay una cantidad de valores, que por ser nosotros los herederos podemos practicarlos y transmitirlos”. (1)(1) Articulo publicado en Agosto de 2009
Un siglo de presencia en Uruguay, sefaradíes que llegaron para quedarse
10/Oct/2012
ESefarad, 2009